Lo que me enseñaron los animales sobre ser humana, y lo que yo interpreté

Las vidas diversas me hacen sentir que no existe sólo una forma correcta de estimar y expresar preocupación, de dar y percibir la lealtad, de amar el lugar en el que vivimos. Y, ¿he dicho de amar, en general? pues sí, me enseñaron a amar, pero amar de una manera que sólo al madurar entendí…no encajaba con este mundo.niña-abraza-caballo

La lealtad se ensombrece, y las diferentes formas de vivir no siempre se aceptan. El amor sólo existe dentro de uno, y si se decide compartir, deberá ser a sabiendas de que jamás será devuelto en el formato en que se entrega.

Luchar por la diversidad y la aceptación de la forma en que cada uno siente, no es una opción sino un deber, por sentir lo que se siente y saber de donde vino, por no olvidar lo aprendido y de quien, por luchar siempre en la necesidad de una vida libre propia y de los demás, pues nunca habrá otra igual.

“Me enseñó a pensar con claridad en las consecuencias de mis acciones, a comprender la importancia del refuerzo positivo y la amabilidad para intercambiar confianza, para saber exactamente cuándo se había cansado un halcón o cuándo prefería estar solo. Y, sobre todo, para entender que el otro integrante en una relación podría ver una situación de manera distinta o podría estar en desacuerdo conmigo por sus propias buenas razones. Estas fueron lecciones sobre el respeto, el poder y otras mentes que, me da vergüenza confesar, tardé demasiado en aplicar con la gente. Las aprendí primero de las aves”,  

 

Carmen ASin embargo, me resulta excesivamente duro, sentir hasta el final, amar sin ataduras y ser fiel a mis principios ya escombrados. Me aferré tanto a un mundo diferente y aislado que ya no entiendo la vida de otra manera, o mejor dicho, esa no me hace sentir cómoda, sólo la mía con mis cosas, esas con las que me aíslan las pinceladas de lo que pienso, aunque a veces no esté bien, y no las quiera, y aunque en su mayoría no sean compartidas por los demás. A pesar que a veces la frustración inunda mi pensar, no es sustituible por nada, por esfuerzo que pones siempre una fuerza te devuelve a tu cajón con tus cositas donde sólo ahí, te sientes protegido. Estas criaturas no se hacen esos castillos, para ellos es todo mucho más simple, por el momento, creemos que “simplemente” no llegan, quizá de hacerlo simplificarían todo más. Para ellos, no hay engaños emocionales, sólo desarrollan estrategias para sobrevivir, para cazar, para protegerse. Nosotros vivimos en una caza continúa de emociones, de sentimientos, de manipulaciones. Somos vidas diferentes que no sirven de espejo, aunque nos enseñan a sobrevivir, y también a vivir, e incluso a pensar en cómo hacerlo para obtener experiencias más satisfactorias, aun siguiendo estructuras muy diferentes de comportamiento social, el aporte es infinito.

https://www.nytimes.com/es/2017/05/23/animales-ser-humano-revista/?smid=fb-espanol&smtyp=cur

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