El ritmo que te encuentra

Veo en la vida diferentes personalidades que me reportan confusas ideas sobre qué es lo correcto en respecto a la forma de gestionar las diferentes adversidades de la vida, o si realmente el término “correcto” en todo su conjunto existe como tal en dicho contexto. Personas con inmensas habilidades sociales que moderan las emociones, situaciones, y cosas desde puntos diversos que no comparto, otros por lo contrario que admiro, y alguno que cumplen ambos.

La saca que llevamos relentiza nuestro ritmo, lo agiliza o lo cesa. Lo que no resulta fácil es admnistrar ese ritmo. Y, saber qué relentiza, qué agiliza y qué cesa. Algo que no se enseña.

La “libertad de elección”, si existe, es una obligación moral de todas las personas. No aprovecharla cuando se tiene, es un derroche absoluto.

Nos movemos por constantes mareas donde todo el mundo parece saber lo que tenemos que hacer, lo que nos conviene, qué tipo de vida hemos de llevar, y hasta cómo debemos pensar. Y es tan así, que en ocasiones se despierta en la mitad de la vida, en el mejor de los casos, a percatarse que jámas se planteó qué queremos nosotros realmente, qué nos gustaría, qué haríamos si todo lo que hay alrededor no existiera, si no hubiera presiones de ningún tipo. Y al hacerlo, resulta que un porcentaje considerable de personas, se queda en blanco, se encuentra con que no tiene la menor idea de lo que quiere o le hace felíz porque no se lo había planteado, no nos han enseñado a perseguirlo, ni a quererlo, sólo a seguir una especie de “lista de la compra” donde supuestamente al completar todos los ingredientes, ilusamente nos hicieron creer que era suficiente para llevar esa vida “plena y feliz”, patrones.

Copiar, copiar y copiar. Personas que anhelan garantizar el bienestar copiando lo que creen que es “correcto” para ser felíz, sin más. Las comparaciones, los patrones, los sesgos, los estereotipos… promueven el odio, la envidia, la parcialidad, la exclusión..y un largo etcétera. Pero sobretodo, promueven el decrecimiento personal. Si cada persona estuviera pensando en lo que realmente quiere hacer para ser feliz y fuera consciente de lo efírmero que es lo que tenemos, tendría tal cantidad de deberes que no tendría tiempo para mirar de esa manera a nadie. Más bien al revés, necesitaría de la organización grupal, porque todo se complementaría, de una forma dinámica y engranada. Más búsqueda personal de libres deseos y realización de los mismos a través de las distintas aportaciones.

¿Dónde está ese ritmo que te encuentra cuando el tiempo se ha perdido? De él es quien debemos adeñuarnos.

Es un tesoro el espacio físico y personal. Ese intrusismo, de no saber nada de alguien y querer aterrizar derrepente en el epicentro de su vida forzosamente y sin medida ni permiso, sin respetar su espacio, o sus deseos que obviamente desconocemos, no debe ser muy saludable. Todos somos diferentes, cada persona necesita un espacio diferente, un ritmo distinto. Pero hay algo que tenemos en común y es que todos merecemos respeto del espacio emocional, de los deseos de cada uno, sin agobios, sin presiones, de la elección personal y profesional, de nuestra propia vida, de que disfrutemos de cosas diferentes, en definitiva. Y de ejecutar las decisiones que nos hagan más felices sin tener que dar explicaciones o justificarnos por el mero hecho de ser “diferentes” a los estereotipos impuestos socialmente, muchos lejos de ser políticamente correctos. Y que tanto cuesta explicar, porque la palabra respeto es más grande y desconocida de lo que parece abarcar los escasos conocimientos sobre diversidad, libertad, innovación, y creatividad.

Y es que, existen muchas más cosas de las que pensamos, la línea horizontal es infinita y las posibilidades que tenemos de vivir nuestra vida, también lo son. Competir, sí, pero contra nosotros mismoscon los demás y no contra.

Cada persona le hace feliz cosas diferentes, de modo que si nos limitamos a copiar y copiar, nunca sabremos realmente qué es lo que queremos o qué nos hará felices, excepto si lo que queremos es precisamente copiar…En tal caso, que se copie desde “lejos”. Haciendo omiso hueco a cualquier manipulación posible.

Enfocar hacia otros lugares, buscar otros satélites, abrir nuestras mentes, en la vida existen tantas cosas, que lo difícil es centrarse en una sola. Y nos tiene que dar tiempo a todo. Sí, ese tiempo que nos desgasta incesante. Es necesario transformar ese tiempo, en nuestra cabeza ensanchar ese concepto y los momentos.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s